Esto era el Día. Día en que he muerto.
Hacía mucha calor. Me sentí si estuve en España. Nuestros canciones eran fenómenales. Unía los fuertes climatos de España y los agudos riffos de punk polaco. Tenía muchos amigos y la mujer que me quería. Estaba feliz.
En este día nos dabamos el concierto en la asamblea internacional de motociclistas. Salíamos a escena. Hacía mucha sol. Estaba mucha... Mucha gente. Empecé a tocar y cantar y miré al muchedumbre. Estuvieron los estadounidenses, nigerios, alemanos, japoneses, cubanos y... españoles. Los motociclistas españoles. Esos de quien ‘pedímos prestado´ nuestros motos. Ellos me percibieron. Ellos me recordaron. Vi el brillo en sus ojos. El sudor llenaba mis ojos pero todo tiempo cantaba. Ya he sabido que iba a ocurrir. Quería solo alegrar de este momento. Cuando nuestro actuación ya terminaba el muchedumbre daba vístores sabía que es un bien tiempo.Abracé todos mis amigos y agredecí de posibilidad de presentar con ellos. Besé con mi querida y le dije que me amaba y salí para cantar mi ultima canción. Después fui para encontrar con el pasado.
No tenía ninguna posibilidad para ganar con ellos. No tenía mi feliz moneda, estuve debilizo de amor.
Fui matado por una pandilla de motociclistas furiosos, sangrientes y cuyo único fin era vengarse de mí. Pero por los menos cumpecé a vivir feliz. Por este motivo yo, Jesús os escribo desde el cielo. No tengais miedo, algún día volveré.
